Last Planner System: planificar la obra con los que la ejecutan
El cronograma lo cumplen personas, no diagramas: el Last Planner System involucra a los responsables de cada tarea en la planificación semanal. Cómo funciona la planificación colaborativa.
Hay una sospecha que toda constructora conoce: el cronograma maestro dice una cosa y la obra hace otra. El Last Planner System (LPS) nació de esa brecha. Como desarrolla el manual de Lean Construction coordinado por Juan Felipe Pons, la planificación operativa cambia quién planifica: las asignaciones de trabajo las definen, en el corto plazo, los propios responsables de ejecutarlas —los "últimos planificadores"— en lugar de llover desde una oficina.
El problema que ataca: los colchones ocultos
El manual describe un mecanismo cotidiano: cada subcontratista agrega buffers a sus estimaciones de tarea para "casi asegurar" que cumple. Esos colchones están ocultos, se desperdician si no se necesitan, y el proyecto puede terminar tarde incluso cuando, en promedio, había colchón suficiente repartido entre las tareas. La planificación colaborativa vuelve visible ese tiempo: las tareas se comprometen semana a semana, con sus requisitos previos preparados de manera proactiva —material, frente, información— antes de asignar el trabajo, en un sistema pull donde cada equipo recibe lo que necesita cuando lo necesita.
Las piezas del sistema
- Planificación semanal de compromisos: qué se va a completar esta semana, dicho por quien lo ejecuta, no por quien lo mira.
- Preparación previa (pull): los requisitos de las próximas asignaciones se liberan antes: sin frente liberado, sin material o sin plano, la tarea no entra al plan.
- Medición del cumplimiento: qué porcentaje de los compromisos semanales se completó, y por qué no, para atacar las causas y no los síntomas.
- Buffer compartido: un colchón de tareas conocidas por equipo, para que una asignación imposible no se convierta en una cuadrilla parada.
Funciona si el dato circula
El LPS no es una reunión con pizarrón: es un circuito de información entre la planificación y el avance real. Cuando el programa, los compromisos semanales y el avance registrado viven en el mismo sistema que el resto de la operación, el cumplimiento se mide solo. Esa integración, implementada según el proyecto de cada empresa, es lo que un ERP para constructoras lleva a la obra.
¿Tu plan semanal lo firman los que ejecutan?
Programa, compromisos semanales y avance real de cada obra en la misma operación: el cumplimiento medido solo.
Ver cómo funciona