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Blog · 2026-10-25

El precio unitario: cómo se construye el precio de una partida

Un metro cuadrado de muro no cuesta lo que cuestan los ladrillos. Detrás de cada partida hay una suma de costo directo, indirectos, financiamiento y utilidad. Cómo se arma y dónde se rompe.

Cuando el cliente pregunta "¿a cuánto el metro?", la respuesta parece un número y en realidad es una estructura. La normativa de obra pública más detallada de la región —el reglamento mexicano de la Ley de Obras Públicas, referencia técnica en toda Latinoamérica— define el precio unitario como la suma del costo directo, los costos indirectos, el financiamiento y la utilidad, más los cargos adicionales que deriven de impuestos o disposiciones legales. El orden importa: la utilidad se calcula sobre lo anterior, y los cargos adicionales van después.

El costo directo: lo que queda puesto

Materiales con su desperdicio incluido, mano de obra con su rendimiento real (no el del mejor día), equipos y herramientas con su tiempo de uso. Un muro no cuesta mil ladrillos: cuesta mil ladrillos más los que se rompen, la cuadrilla que los pone al ritmo que realmente pone, y la mezcladora que los espera.

Los indirectos: lo que sostiene la obra

Administración técnica y de oficina, movilidad, garantías, seguridad, servicios. La práctica sana es calcularlos como porcentaje del costo directo y revisarlos con cada obra cerrada: si el indirecto real fue distinto del presupuestado, el factor se corrige. El error común es heredar un porcentaje "de siempre" y no volver a medirlo.

Financiamiento y utilidad

La obra se financia sola pocas veces: entre certificado y cobro pasan semanas, y ese dinero cuesta. La utilidad no es lo que sobra: es un componente calculado, y defenderla empieza por conocer los tres pisos que la sostienen. Si el directo está mal medido o el indirecto es un número heredado, la utilidad es una ilusión contable.

De la tabla a la operación

El precio unitario bien armado se usa tres veces: para cotizar, para controlar la ejecución contra lo cotizado y para cotizar mejor la próxima. Ese ciclo solo funciona si la cotización, la obra y los costos hablan entre sí. Cuando cotizaciones, avance y cobros viven en el mismo sistema —implementado alrededor de los procesos de cada empresa— el precio deja de ser una foto y pasa a ser un historial. Así trabaja un ERP para constructoras.

¿Tus precios tienen estructura o costumbre?

Cotizaciones alimentadas por tus costos reales de obra, con seguimiento de cada propuesta hasta el cierre.

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